Jóvenes y la mensajería instantánea

Carmen Cristina González, pediatra del Centro Médico de Investigaciones Endocrino-Metabólicas (CIEM) y profesora de la Universidad del Zulia, resaltó la importancia fisiológica del sueño en los menores, tiempo en el que se gestan procesos de recuperación orgánica fundamentales para una vida saludable.

"El ciclo circadiano o de sueño comprende cuatro etapas que van desde el nivel superficial al profundo. En los niveles más elevados de descanso se libera la hormona de crecimiento que participa en el desarrollo físico de los chicos. Cuando el muchacho duerme menos de siete horas se impide la liberación adecuada de esta hormona, afectando directamente su crecimiento".

Durante el sueño profundo se llevan a cabo otros procesos trascendentes como la recuperación del cuerpo humano, regeneración de las heridas, estimulación del sistema inmunológico que protege contra infecciones y el cáncer, al tiempo que evita el envejecimiento prematuro del cuerpo.

"Esta situación requiere de la supervisión y comunicación entre padres e hijos. Es necesario darle a este problema la importancia que realmente tiene".

La especialista sugirió colocar las computadoras en lugares comunes de la casa, ya que facilita la supervisión de los menores, a quienes se les deben establecer normas de uso que sean flexibles mas no liberales. Darles a conocer los peligros y buenos usos del medio también es necesario por parte de los representantes.

"Ausentes" en la escuela

Suena el despertador y los chicos deben levantarse somnolientos para cumplir con sus deberes académicos. Una vez en el salón de clases se muestran apáticos y hasta se duermen en los pupitres.
Carmen Cristina González advirtió que el trasnocho provoca alteración de la memoria, irritabilidad, somnolencia diurna y cansancio, lo cual impide un buen desempeño escolar, tomando en cuenta que el niño realiza una actividad tanto intelectual como física.
Evaristo Méndez, sociólogo, doctor en Ciencias de la Educación y profesor investigador de LUZ, precisó que la preferencia de los pequeños por las horas nocturnas está asociada a una búsqueda de libertad por parte de éstos, quienes aprovechan el descanso de sus padres para abrirse paso a la exploración de nuevas experiencias.
El deseo de integrarse a grupos sociales aumenta la ansiedad entre los jóvenes que parecen atrapados por el más reciente bum de esta generación. Gran potencial desaprovechado
El modelo educativo tradicional no estimula el aprendizaje infantil, pues no está acorde a una generación esencialmente audiovisual y tecnificada. El sociólogo señaló que la escuela dejó de ser el monopolio del saber para los pequeños, pues descubrieron en Internet una fuente inagotable de información.

La primera y última herramienta tecnológica que se incorporó a la escuela fue el libro.

Desde entonces, las siguientes dos eras precedidas por la televisión y el cine se obviaron en los procesos de enseñanza, al igual que los recursos cibernéticos actuales.
"La escuela, en lugar de aprovechar las herramientas audiovisuales que despiertan el interés de la presente generación, lo que hace es censurar el uso de MP3, Ipods y celulares. El impacto de la revolución tecnológica en los niños es un hecho inevitable y a la vista de todos, por lo que debe incluirse de manera práctica a la pedagogía educacional".
Lamentó que el mercado haya explotado este medio idóneo para la enseñanza y alertó ante el bombardeo publicitario cargado de antivalores presentes en el mundo virtual, los que sin una buena orientación de los padres podrían distorsionar los patrones morales y la personalidad de los menores.

Ritual de un cibernauta

Gonzalo Bravo, joven cibernauta de 17 años y estudiante de Ingeniería Mecánica, compartió su experiencia en el uso de la mensajería instantánea, cuando desde los 14 años descubrió un medio de comunicación "rápido, económico, informal y cómodo".
Sale de clases a la 1.00 de la tarde. Una vez finaliza la jornada universitaria se va a su casa para almorzar, darse un baño, ver media hora de "tele" y casi mecánicamente abrir su sesión demessenger . Normalmente se toma dos horas para su acostumbrada práctica, a menos que se "ponga buena" la conversación, caso en el que podría durar hasta cuatro horas, en las que sólo se levanta para ir al baño o tomar agua.
"No chateo de noche porque debo dormir temprano, vivo lejos y madrugo para llegar a tiempo a clases. Conozco muchos amigos y primos que se quedan hasta las 2.00 de la madrugada conectados.

Me gusta chatear en messenger con familiares y amigos, nunca con desconocidos".

Explicó que de los 142 contactos almacenados en su cuenta, siempre encuentra conectados a un promedio mínimo de 20. Las horas de mayor concurrencia son a partir de las 4.00 de la tarde y las 9.00 de la noche, horarios en los que los "chamos" están más desocupados.

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